lunes, 12 de mayo de 2008

Un Cuento Feliz (2)






Hacía ya tres lunas que la bruja había hechizado al duque. La hermosa Princesa Teresa deambulaba en su búsqueda, lamentándose de su suerte. La acompañaban en silencio sus fieles Gansos Mansos. El pajarillo anunció: "¡Ya llega la Princesa! ¡Qué triste está!", y apareció la Princesa.

Entonces, apareció la Bruja Granuja. (Suena el glisófono). La bruja se burlaba: "¡Nunca sabrás en qué animal he convertido al duque! ¡Ni siquiera él recuerda nada, ja ja ja!". La Princesa clamaba: "¿Dónde estás, Sigfrido, Sigfrido? ¿Qué clase de animal eres?". Los gansos consolaban a la Princesa: (Suenan kazoos) "¡Tranquilízate!", dijo el gansito pequeño. "Ten calma", agregó la gansa robusta. "Todo irá bien", dijo el ganso viejo. "¿No vió mi caparazón?". (Ésta última frase con voz del molusco)

De pronto, la gansa robusta lanzó un grito de indignación, le dio una tremenda bofetada a un cuarto ganso enorme que estaba a su lado y salió corriendo. El ganso enorme no era otro que... ¡el Oso Libidinoso disfrazado!, que corría a la gansa ofreciéndole una margarita al grito de: "¡Sublime éxtasis de amor, gansita, vayamos, vayamos pronto!". Los gansos fueron en ayuda de la gansa robusta, y la Princesa se quedó sola.


(Teresa y el Oso. Les Luthiers. Fragmento. Continuará)




Un Cuento Feliz (1)

domingo, 4 de mayo de 2008

Un cuento feliz (1)



Pues para que veáis que también hay cuentos felices, que no todo va ser sufrir :)


Teresa y el oso (cuento sinfónico).

(Versión discográfica, Noviembre de 1976 – Volúmen 4. MM: Marcos Mundstock).
(Texto de la contratapa del disco).

Para la grabación del cuento sinfónico Teresa y el Oso de Johann Sebastian Mastropiero, Les Luthiers contrataron a 61 personas: 60 profesores de orquesta y uno de zoología. La limitada capacidad del estudio de grabación condicionó interesantes soluciones de espacio: un flautista delgado dentro de una tuba, el platillista como abrazado a un fagot, una oboísta a babuchas del timbalista, siete violines en el vestíbulo, los cuatro cornos desde sus casas por teléfono y la arpista en el bar de enfrente, lo que obligó a llevar su micrófono hasta allí y a pagarle un café con leche.

Salvo la princesa Teresa, que se identifica con el quinteto de cuerdas de la sinfónica, los otros personajes de Teresa y el oso están representados por instrumentos informales ejecutados por Les Luthiers.

En orden de aparición:

Pajarillo Amarillo: Tubófono Silicónico Cromático
Jabalí Alí: Alt-pipe a vara
Molusco Pardusco: Gom-horn da testa
Mariposa Golosa: Dactilófono
Oso Libidinoso: Glamocot
Bruja Granuja: Glisófono Pneumático
Tres Gansos Mansos: Kazoos
Bajos Instintos: Bass-pipe a vara
Vaca Resaca: Yerbomatofono d'amore

Narrador: Marcos Mundstock:

Aquella, habría sido una tranquila mañana de otoño en el bosque, una mañana de otoño común y corriente, si no fuera que ya eran las cuatro de la tarde y estaban en verano.

Todos los animales habían sido citados por la princesa Teresa en un claro del bosque para averiguar cual de ellos era su prometido, el duque Sigfrido el Erguido.

El duque, había sido hechizado por la bruja Granuja, que no sólo lo había transformado en algún animal del bosque, sino que además, le había quitado la memoria.

El pajarillo Amarillo, cantaba alegremente. El pajarillo decía: “Solo el amor de la princesa puede devolver la forma humana al duque”.

En ese momento, se presentó el jabalí Alí. El jabalí preguntó: “¿Por lo de la princesa es aquí?”

“Si”, dijo el pajarillo” Nos han citado a todos. A propósito, ahí viene, arrastrándose, el molusco Pardusco”.

El molusco preguntó: “He perdido mi caparazón. ¿No lo vieron?”

En ese momento, apareció volando la mariposa Golosa. “¡Socorro!”, se quejaba la mariposa, “¡Me persigue el oso Libidinoso!”, y apareció corriendo tras ella, el oso Libidinoso.

El oso, perseguía a la mariposa ofreciéndole una margarita y recitándole un poema que decía: “¡Sublime éxtasis de amor, mariposa, que acelera mis latidos, vayamos, vayamos, vayamos, vayamos, vayamos pronto!”.

El molusco se interpuso. El oso bramó: “¿Y tú que quieres, despreciable molusco?”
“¿No vio mi caparazón?”

El instante fue aprovechado por la mariposa Golosa, que se escondió ayudada por el pajarillo Amarillo.


(Continuará)

jueves, 1 de mayo de 2008

la niña perseguida



Pues, señor, esto era una vez un padre, una madre y una hija. La madre tenía un anillo y, al morirse, le dijo al marido:
- Toma este anillo, y te casas con la que le esté bien.
La niña se fue haciendo mayor. Y un día se encontró el anillo en un cajón de la cómoda y le dijo al padre:
- Padre, me he encontrado este anillo, y mira qué bien me está. Seguramente sería de mi
madre. Yo me quedó con él… "

(Cuento Popular español).



Esa es una manera muy suave de insinuar el peligro del incesto. En otros, se nos avisa del riesgo de abusos, de rapto, de violación… Los cuentos y leyendas, que se han transmitido por tradición oral , están llenos de avisos y advertencias de este tipo.

Estamos todos conmocionados (yo lo estoy) por el caso
Fritzl, como hace pocos días lo estuvimos por el de Mari Luz, como antes lo estuvimos por el de Natascha Kampusch y tantos otros que ya ni podemos recordar.

Historias dolorosas, truculentas, que enjuician no sólo a los verdugos de esas niñas, sino a toda la sociedad que crea a esas personas abominables, que puede convivir con ellas sin detectarlas, que tiene el horror y la barbarie a menos, mucho menos, de dos metros bajo tierra, en el mismísimo corazón de la civilización que tanto decimos defender.

Vuelven a nuestra imaginación los ogros, los brujos malos de los cuentos, los sacamantecas, los chupasangre, los hombres del zurrón, los seres ominosos y malignos que atacan y secuestran la inocencia, lo indefenso, lo más frágil. El peligro sigue aquí, nunca se ha ido.

Los cuentos y leyendas populares, además de entretener, tenían la función de transmitir conocimientos, habilidades y consejos a las nuevas generaciones. Había cuentos mágicos, cuentos maravillosos, cuentos divertidos, cuentos de costumbres, cuentos con moraleja… Pero también había cuentos de advertencias, de cuidados y de avisos.

Una de las “series” de cuentos más conocidas es la que podría denominarse, genéricamente, los “cuentos de la niña perseguida”, que intentaban avisar sobre tres de los peligros que acechan a las jóvenes de aquella época: el rapto, la violación y el incesto.

En ellos, hay una niña o una joven que es perseguida (y, muchas veces, alcanzada) por diversos enemigos. Cuanto más bella y deseable sea la niña, más peligro.
Citaré tres cuentos, aunque hay muchísimos, quizá, aún más populares, que se basan en los mismos arquetipos y símbolos que éstos: Caperucita Roja, la Bella y la Bestia y Piel de Asno.

En “Caperucita Roja”, el asaltante es un lobo. El cuento es ambivalente, con múltiples lecturas. En principio, se trata de un animal feroz que puede atacar cuando cruzas un bosque, y se puede comer a Caperucita. Pero la simbología sexual del mito siempre está subyacente. Muchos chistes de los llamados “verdes” aluden a ese cuento. El diálogo de la niña, cuando encuentra al lobo en la cama y se va a asombrando de lo grande que tiene todo, y las respuestas del lobo, contestando que son para verla mejor, son para acariciarla mejor, son para… comerla mejor, tiene mucha miga. La publicidad de un conocido
perfume asume directamente el contenido erótico del mismo, aunque invirtiendo los papeles, y nos muestra a caperucita saliendo a la noche en busca de aventuras, mientras deja en casa a un lobo bastante domesticado. Ese proceso de “afeitado” del mito, despojándole de las partes más punzantes (como se dice que se hace con los toros, para restarles peligro), es algo que se ha venido haciendo con el cuento tradicional, parece ser, desde las recopilaciones de Perrault y los Hermanos Grimm. Con Disney, se les ha hecho un lifting completo, de manera que es difícil observar la más mínima arruga.

En La Bella y la Bestia un ser monstruoso consigue mediante amenazas que una joven consienta encerrarse en su castillo, para proteger de la muerte a su propio padre. El trato es que ella muera para salvar al padre. Pero, por supuesto, el monstruo le perdona la vida, aunque la mantiene prisionera, y la va enamorando poco a poco, a pesar de su aspecto desagradable, por su “bondad” (¿?) y atenciones. Claro está, al final son felices y comen perdices. El cuento tiene su aquel, y es curioso que la autora sea una mujer, Madame Leprince de Beaumont, que lo publicó hacia la mitad del siglo XVIII. Una -me refiero a mí- no puede por menos de imaginar un trasunto del matrimonio convenido, donde la mujer se casa con un hombre que le parece repulsivo (la bestia), bien por su fealdad, por su edad o por lo que sea, pero que al final se va acomodando al mismo, hasta aceptarle como esposo. A mí siempre me ha parecido un cuento donde se alecciona a las mujeres para que se conformen con las parejas que les buscan sus padres, normalmente por transacciones de tipo económico. Debo decir que es un cuento que me repatea y siempre me ha repateado. La versión de Disney, de las que más me repatea. Hay una película de 1947, de Jean Cocteau, que es de lo más curiosa. Es en blanco y negro, pero es absolutamente desbordante, en cuanto a efectos tipo principescos y de fantasia. Cocteau, un homosexual confeso y practicante, dio el papel de Bestia a su novio, Jean Marais, un joven muy apuesto. En realidad, el Bello, realmente, era él. Para hacer de Bestia, se ponía una máscara muy sofisticada. Si por algo podía ser bestia aquel ser noble y cultivado era, no os quepa duda, por haber tenido el mal gusto de encapricharse de una mujer. Si queréis leer el cuento, os lo dejo aquí:
La Bella y la Bestia


Piel de Asno” aborda directamente el tema del incesto. Empezamos como siempre, de una manera muy parecida al cuento popular español que os ponía en la entradilla, y que se llama “Los Tres Trajes”. En el de Piel de Asno, el padre está muy enamorado de la madre, y tienen una pequeña hijita. La madre muere, pero antes de morir pide una promesa a su esposo: que no se case con nadie que sea menos bella o inteligente que ella. El tiempo pasa. El rey viudo no encuentra a nadie que le llegue ni a la suela del zapato a la extinta, y la niña va creciendo, convirtiéndose en una bella mujer. El padre comienza a verle tal parecido con la madre, que la ve con otros ojitos, le hace proposiciones deshonestas y se empeña en casarse con ella. La chica, horrorizada, decide huir y ocultarse bajo la piel maloliente de un asno muerto, para que la belleza de su cuerpo no vuelva a atraer a ningún otro hombre. Hay una película, con Catherine Deneuve de protagonista, que recuerdo vagamente haber visto alguna vez, supongo que en la tele o en uno de esos ciclos que dan de cuando en cuando en la Filmoteca Regional. Apenas la recuerdo, aunque creo que el bello Jean Marais, que hizo la Bella y la Bestia, hacia en esta película, más envejecido por el tiempo transcurrido entre una y otra, de padre de Piel de Asno. También os dejo aquí el enlace del cuento:
Piel de Asno


¿Tendremos que dejar de lado los cuentos descafeinados que contamos a nuestros hijos, y debemos volver al descarnado cuento tradicional, sin animalitos que muevan los ojitos y hablen con voz de pito, para que nos prevengan contra los padres pervertidos, las madres y madrastras envidiosas y usurpadoras (Blancanieves, Cenicientas), el tráfico de órganos (cuantas veces se exige en los cuentos eso de “tráeme su corazón en esta copa”), el abandono familiar y posterior secuestro(Hansel y Gretel), etc..


free music



Como decían los Celtas Cortos:
Cuéntame un cuento / y verás que contento / me voy a la cama / y tengo lindos sueños
Pues resulta que era un rey / que tenia tres hijas/ las metió en tres botijas / y las tapo con pez / y las pobres princesitas / lloraban desconsoladas..”

lunes, 28 de abril de 2008

una bèstia per a cada molèstia.

La natura
diligent ens procura
una bèstia
per a cada molèstia.
Si a les fosques
ja no piquen les mosques,
hi ha els mosquits,
que treballen de nits
.
Pere Quart


Vi la pequeña sombra oscura entre los pliegues de la cortina, que, iluminada por el sol radiante, refulgía como el pergamino de una lámpara. Al principio creí que era un moscón, pero era una avispa enorme. Aparecen con frecuencia. Hace dos o tres años, tuve que desalojar un pequeño avispero de la salida de humos de la cocina. Desde hace unos meses, gaseo esporádicamente un macetón de lavandas, porque a su alrededor revolotean siempre cuatro o cinco avispones de los gordos… Se están muriendo, las pobrecitas lavándulas, porque entre la guerra química y que yo últimamente las riego poco… Y, una vez que salí a dar un paseo, a la vuelta me encontré con que ya habían iniciado uno de sus nidos en el mismísimo quicio de la puerta…

Mi cruzada particular, últimamente, se centra en un mosquito insidioso, al que oigo zumbar de madrugada, y que me dio dos buenas picaduras el viernes, una en un brazo y otra en el pómulo izquierdo. Yo, que tenía que ir a un determinado evento el sábado por la mañana, amanecí con unos buenos ronchones. Por más que me embadurné de “azarón”, ahí siguen las picaduras y las hinchazones, bien rozagantes… Adiós el look desenfadado, a la par que sofisticado. Con esas dos marcas bien visibles, lo más que podía elegir era entre el look de hortelana o el look de drogota. ¿Que glamour puede transmitir una mujer con un grano reventón en la cara? Pues ninguno, claro… Así no consigo sacar mi faceta espiritual a paseo, ni a jorobadas.

El mosquito sigue camuflado en algún lugar de mi habitación, que desconozco…Lo que encontré, hoy, fue una avispa.

Y las avispas tampoco me gustan. Pensé que a lo mejor era una avispa reina y le daba por comenzar un nido tras el bandó de los cortinones, así que contraataqué. Fui al baño y agarré el recipiente que tenía más cerca (que resultó ser el vaso medidor para recargar de agua el depósito de la plancha), lo apoyé contra el pliegue de la cortina y la avispa revoloteó hacia dentro. Sellé la entrada con algo plano (que resultó ser una jabonera) y corrí al grifo, a anegarla de agua. A medida que el recipiente se llenaba, más revoloteaba la avispa. Notaba la vibración que provocaba su aleteo, lo cual me resultaba bastante desagradable.

No soy una mujer cruel. Por mí, la hubiera soltado por la ventana del baño. Pero el balcón de mi cuarto seguía abierto y no quería que se volviera a meter dentro.

El agua la cubrió por completo, se hundió, y tras unos instantes dejó de moverse. Yo me sentía una verdadera desalmada, pero siempre he sabido que somos una especie “nasida p’a matar”, predadores natos, y lo asumo, ¡qué le vamos a hacer!

Así que arrojé la avispa por el inodoro, tiré dos veces de la cadena, esperé un tiempo prudencial, levanté la tapa, revisé, y todo parecía estar en orden. La avispa había desaparecido.

Seguí a mis tareas, que eran organizar un pequeño brunch, con los familiares que están alojados en mi casa y que aún se quedarán un tiempo, y con otros que estaban en un hotel, y venían a despedirse porque regresan a su tierra (el norte o la capital). El “brunch”, además de tomar un ligero refrigerio antes de la partida, tenía como principal objetivo consumir todo lo que había sobrado del pequeño “lunch” que ofrecí el viernes con motivo de mi cumpleaños. (El leiv motiv de la multitudinaria reunión familiar fue una Graduación; pero ya que coincidió el cumple, pues se celebró también, que estos no se pierden un sarao así arda Troya).

Carta del brunch: Café, cacao, tes diversos, infusiones varias y zumo de naranja. Pan reciente, tostadas, bollería. Quesos, fiambres, patés y salmón. Yogures. Frutas varias… Como la temperatura era buena, un bufet p’andar por casa, en el porche del salón, ideal de la muerte…

Llegaron los invitados foráneos, amablemente recibidos por los invitados domésticos. No sólo venían nuestros familiares, sino los familiares de los familiares, entre ellos, un famoso tertuliano que probablemente todos conocéis (en privado, no tiene mala leche). “Ji, ji. Ja, ja. ¡Qué bueno vernos aquí, que siempre nos vemos en el Norte! ¡Tenemos que repetir lo de la excursión del año pasado, que salió muy bien lo de El Soplao!...”, en fin, que así fueron transcurriendo las cosas. Charlando y charlando se cogió el periódico del día, se comentó sobre esto y sobre aquello, y yo seguí haciendo zumos, o mezclando agua caliente de los termos con bolsitas de distintos colores: “Julia, cariño, toma tu menta-poleo

En un momento determinado, desde el porche notamos que había revuelo en el salón, y entramos a ver qué pasaba. “Me parece que es José Luís, que algo le ha pasado”, me dijo una sobrina. Y el tertuliano bajó las escaleras corriendo, mientras se abrochaba los pantalones. “¡Que susto, tíos, que susto, que susto, que susto! Yo estaba allí, giñando, cuando ha empezado un revoloteo en todo el water, que me ha entrado un acojone que ni pa qué. Me levanto, sin terminar ni nada, y sale de allí, disparada, una puta avispa, que... No me explico cómo ha podido llegar allí. Debe ser submarinista o no sé, la puta avispa… ¡Qué indefenso me he sentido, la host…”. “Dime donde hay otro baño, que tenga bidet, porque me he puesto perdido”…

Yo sumé mis gestos de risa, de incredulidad, de comprensión, a los de los demás, y le acompañé a otro baño (en el anterior no quería entrar, porque estaba la avispa), con cara de niña buena. Pero sin soltar prenda sobre quién había puesto la avispa dentro del water.

¡Dicen que, según en qué sitios, el veneno de la avispa puede causar muchísimo daño, sobre todo en zonas con mucho riego sanguíneo… ¿Os imagináis que le hubiera picado en según que lugar… ¡Esméril, pa toa la vida! ¡Por mi culpa!

Terminando: Que entré en el baño donde la avispa seguía revoloteando cerca de la ventana y, provista de un trapo bien “afilado”, le arreé un soplamocos que cayó desvanecida en el suelo, pero no obstante moviendo sus patitas y sus alitas. Le arreé otro, y lo mismo, pero menos. Y, como me daba asco pisarla y sentir el crujido de su breve abdomen… dejé que mi compañero la cogiera delicadamente y la quebrará en dos… (él, como es biólogo, decapita insectos como quién pela una pipa de girasol).

(A él si que le conté la historia, y nos dio el ataque de risa. Pero nos hemos conjurado para que los de la expedición no la conozcan, no sea que nos cuelguen el sambenito).

Os juro que, de pequeña, yo nunca me he entretenido arrancándole alas a las moscas, no apedreando gatos, no clavándoles alfileres a los gusanos… Esto ha sido pura defensa propia.

miércoles, 23 de abril de 2008

Rollos

Malos, buenos y de papel higiénico.

Casi lo mejor de los últimos diez días es que hoy he estado con MariJose. Ya os hablé de ella en otra ocasión. No recordaba que acariciara los lóbulos de esa forma, porque en mi última visita ella estaba de descanso. Esta vez la yema de sus dedos también recorrió delicadamente el pabellón auditivo, por dentro y por fuera, y se detuvo un rato en la parte de detrás de las orejas… … Uuuuuhhh.

Porque el fin de semana fue un asco. A mí la lluvia me mata. Como soy una sacrificada, comprendo que tiene que llover, tiene que llover, tiene que llover a cántaros… Pero sería mejor si lloviera mientras yo duermo, y por el día luciera el sol y el suelo estuviera seco.

El sábado pasado yo tenía programada una escapadita al sur de la provincia. Iba a recorrer un puerto de montaña, con guías de la zona, expertos naturalistas, compañía de la buena… Yo tenía ganas de ponerme mi ropa de exploradora, las botas de marcha, usar el bastón telescópico y unos prismáticos con zoom que me regalaron en Navidades… Pero, mi gozo en un pozo. Hubo que suspenderlo, por la lluvia. Se hará el miércoles, que es fiesta en esta CC.AA…. Pero yo ya no puedo ir… ¡Mecachis!

Luego, que la semana pasada tampoco es que fuera para tirar cohetes, ¿eh? En el trabajo está al caer una “re-estructuración” y hay conflictos por arriba, por abajo, por el este y por el oeste… Por activa o por pasiva, me pillaron todos… El climax fue cuando el lunes, a las ocho de la mañana, una tía me siguió al baño, para ponerse a llorar como una Magdalena, arrepentida por un ataque de furia que había sufrido el viernes... Los lagrimones corrían por sus mejillas y no daba a basto, secándolos con papel higiénico que cogía de uno de los aseos... Me quedó un mal cuerpo que ni pa qué.

Aunque, en honor a la verdad, debo deciros que el jueves me reí mucho, pero no en el trabajo (en el trabajo no digo que no me ría en ocasiones, pero poquillo). Una amiga, que está aprendiendo el lenguaje de los signos, nos enseñaba algunas palabras. Nos dio la vena chorra, y allí éramos todos políglotas, desternillándonos, como críos de Primaria. “Te quiero mucho”. “Estoy cabreado”. “Estoy jodido”… Casi llegamos a averiguar la historia que contó otro, a base de gestos, sobre un mudo que le decía a un taxista que le llevara a el Corte Inglés, a comprar un sombrero de paja… Pero lo mejor fue lo que dijo una al despedirse, refiriéndose a lo bien que lo habíamos pasado: “Qué risa. Nos hemos reído como animales”…

Será que nos cogió el día tonto… O a lo mejor fueron los vinos…

En fin… ¡que llueva!

En cuanto a MariJose, me parece que me ha cortado mucho, pero en fin, ya veré mañana, que hoy está todo tan colocadito... ´

sábado, 19 de abril de 2008

Toc Toc Toc





Si no lo pongo, Ricardo me va a matar, que ya debe estar mosca porque en alguna otra ocasión me ha citado para algo y no he acudido… Bueno, Ricardo, perdona, es lo de siempre, que no tienes tiempo hoy, que lo dejas para otro día y se te va pasando… Ya decía aquella monja que fue mi maestra en Primaria lo de “no dejes para mañana…”

En fin, Ricardo, que, a mucha honra, acudo al estrado a recoger mi premio. Y aquí pongo ese pedazo de corazón que me has concedido…

Yo le doy uno igual, un corazón así de grande, a todas las amigas y todos los amigos que vienen por aquí. Pero, por favor, Ricardo, no me pongas en el brete de nombrarlos, que a mí esas cosas me dan mucha vergüenza…

:) ¡Va por ustedes!

viernes, 11 de abril de 2008

Aiya Eärendil elenion ankalima



Lo que suena es Elvenfall. Cuenta la partida de los Elfos hacia Valinor. El momento en que las últimas naves abandonan la Tierra Media. No habrá camino de vuelta. El tiempo de los inmortales ya pasó. La Estrella de la Mañana se desvaneció cuando se marchitó la última flor de Elanor. La Estrella de la Noche brillará eterna en la Casa de los Elfos. Nada se puede hacer para restañar las heridas... sólo navegar hasta muy lejos... Es el momento de cantar la canción que recuerde lo que una vez fueron...

Cuando oigo esta canción pienso que ya nunca sabremos exactamente qué cantaron los elfos en su despedida. Las palabras y la música se perdieron en la noche de los tiempos, en la aspereza de lo real... Algunos elegidos oyen en sueños aquella canción, y, siquiera por un momento, comprenden las palabras mágicas de la lengua quenya. A veces, las recuerdan al despertar y las repiten para nosotros:






Hoy os he puesto un tema "cañero" que dura seis minutos y medio, y creo que merece que se escuche hasta el final. No es famoso. Pertenece a la maqueta de un grupo de aficionados, que son los autores de la música y la letra, y los responsables de todo lo que suena: la voz, el piano, la guitarra acústica, las guitarras eléctricas, los bajos, la batería y el "coro de angelitos negros" reclutado de entre los amigos que menos desafinan... Disculpadles, si en algunos momentos se emborrona el sonido, si se les va la mano en algo... Hay ahí mucho arte, mucho esfuerzo, mucha ilusión y algo de pelas para pagar el minúsculo estudio donde grabaron... El grupo se llama Daementia.. La semana pasada disfruté de uno de sus conciertos en un pequeño local de Cordura y desde aquí digo que cada vez tienen mejor equipo y cada vez tocan mejor. Pondré más cosas suyas.

Ésta es la letra, en inglés:



Last ship sails away
take my hand
now the rest is
our goal
there is no more sand
in the glass
hearts are tired of this
world

Time of immortal's gone
there will be no more heroes
worth
to have a song
now the wheel is about to spin
and men will lose all
their beliefs










Sail the waves there's no way back
our pride
has turned into dust
Dreams have vanished hope is gone
our path has
poisoned this world

so we will leave
and leave the men, on their own
road to misery
Human's path is frail
their will is true
but the
foe is within
Heirs of ancient works,
could be sane,
their own loss
is the greed

Time of immortal's gone
there will be no more heroes
worth to have a song
now the wheel's about to spin
and men will lose
all their beliefs

....