martes, 5 de enero de 2010

¡Los pájaros!

El video no es gran cosa, ya lo sé. No tengo práctica haciendo videos. Era de noche. Llovía. Mi cámara es una compacta... Y luego, la impedimenta: En una mano llevaba un paraguas abierto y una bolsa de papel bastante grande, con el regalo de Reyes de El Cautivo. En la otra, la cámara, más o menos en vilo, aunque del codo me colgaba el bolso que se me había resbalado del hombro y que, obviamente, no podía devolver a su lugar. Paraguas, cámara, bolso y bolsa, dificultaban los movimientos. En realidad, la que estaba para que le hicieran un video era yo: lo noté por la mirada divertida que me dirigieron unos chicos que pasaban por allí.

Al menos os podéis hacer una idea del efecto y del entorno.

lunes, 4 de enero de 2010

LIBROS AL PESO VS. SU PESO EN ORO (amago pseudocrítico)

Últimamente, leo los periódicos on line, así que la única letra impresa que entra en casa es la de los libros y los folletos del carreflux. Los folletos van directamente al P.D.R.D. (punto de recogida de documentos, es decir, un cubo rojo situado bajo el fregadero), a la espera de llevarlos al reciclaje. Los libros, no. Me parezcan buenos o me parezcan malos, siempre les busco acomodo en alguna estantería. Cosa aparte es que algunos merecieran el P.D.R.D. ipso facto.

Ése es el caso de uno que me han regalado estas Navidades. Alguien de mi familia, ya sea por ignorancia, pereza o simple malevolencia, se desatrancó regalándonos ejemplares del mismo libro a varios de los que nos hospedábamos en su casa. Dice la “Single Bell que fue pura venganza por las molestias que le ocasionamos periódicamente en las fiestas de guardar.

Se trata de una obra publicada en pasta dura, de corte policíaco, situada en la baja Edad Media. Como en “El nombre de la rosa”, pero en Castilla. No pasé del primer capítulo y el primer párrafo. En él se describe un amanecer que va iluminando las diferentes partes de un castillo: almenas, murallas, torre del homenaje. Me pareció que se haría de noche antes de que el autor terminara de describir el fenómeno y el recinto. Al final del mismo (del párrafo) encontré dos veces el adjetivo “tosco/a”, separados entre sí por apenas veintidós palabras. Se trataba de un tosco y oscuro torreón, formado por toscas y oscuras piedras. No conté las veces que aparecía “oscuro/a”. El segundo párrafo empezaba con una flagrante coma entre el sujeto y predicado, y ahí es donde abandoné.

(Al día siguiente de la abortada lectura, me llamó la "Single Bell", indignadísima. Ella no tuvo más remedio que leérselo enterito mientras volvía a sus Madriles. No tenía ninguna otra lectura a mano, la película que ponían en el tren era malísima, así que se vio forzada a hacerlo. Al parecer, tras doscientas quince páginas, la solución al enigma es contradictoria con el desarrollo de la trama. Tuve que apartar un poco el auricular de la oreja: el tono de voz subía proporcionalmente al grado de irritación, y viceversa (feedback). “Demencial, demencial”, terminó gritando.)

Pero sigamos con mis libros, que no todo son penas, porque me regalaron otros varios: “Cuentos completos“, de Eça de Queirós. “Cuentos completos”, de Truman Capote. “Aurora Boreal” de Åsa Larsson y algunos más, entre ellos varios de pintura, que me encantan.

Empiezo con uno de los cuentos de Eça de Queirós. “Singularidades de una Rapariga Loura” (traducido como “Excentricidades de una chica rubia”) me quitó la espinita de los oscuros y toscos torreones del libro anterior. Tiene más capas que un vol-au-vent (volaván): humor, ironía, costumbrismo, romanticismo, misterio… Todo eso en veintiocho páginas. Y unas descripciones magníficas, lo mismo de unos calzoncillos, que de un abanico chino, que de un lugar… Transcribo un fragmento que refleja muy bien las sensaciones que a menudo tengo ante una luz, un paisaje o un sonido: “Existe en cada uno de nosotros, es cierto –por fríamente educados que estemos-, un resto de romanticismo; y basta a veces un paisaje nocturno, el viejo muro de un cementerio, un yermo ascético, las emolientes blanduras de un claro de luna, para que ese fondo místico ascienda, se explaye como una niebla espesa, llene el alma, los sentidos y la idea, y quede así el más matemático, o el más crítico, tan triste, tan visionario, tan idealista, como un viejo monje poeta”.

Hago una pausa en los cuentos y paso al libro de Åsa Larsson, Aurora Boreal, en el que finalmente me detengo. Siempre ávida lectora de temas policíacos, me gusta conocer nuevos autores que superen un poco el marco más convencional del género. Esperaré al final, a ver cómo lo resuelve. Ese es el talón de Aquiles de muchos de ellos.

Los cuentos de Truman Capote esperarán más, creo. Releí hace poco “A sangre fría” y tuve angustia durante varios días. Me invadió la desesperanza tras volver a ver -¿cuántas veces, ya?- “Desayuno con diamantes”. Necesito algo de aire, antes de continuar.

Está también el cuento “La Cenicienta que no quería comer perdices”, de N. Lopez Salamero y M. Cameros Sierra, que ya conocía de Internet. Y los de pintura, que degustaré poco a poco, a ratos perdidos.


Ahora, ¡a por los Reyes! ¿Qué será, será…?

miércoles, 30 de diciembre de 2009

Navidad


Costa de Liencres. "Urros" al fondo. Derecha, playa de Portia.


De oca a oca y tiro porque me toca. Navidad: Subir a Cantabria, bajar a Cáceres, o viceversa, para estar con la familia. Una oportunidad para reunirnos todos que no se presenta en otras épocas del año.

Cuelgo tres fotos, tomadas en días sucesivos, de esta transhumancia. Las tres pueden ampliarse, pinchando en ellas.


:) A todos, feliz año nuevo.



Helada salmantina. No demasiado intensa.


Cáceres. Al fondo, se ve "La Montaña". Si ampliáis, veréis el camino que sube a la ermita, situada en lo más alto.

martes, 1 de diciembre de 2009

El Bolero de Ravel

Siempre me ha gustado el Bolero de Ravel. Me parece una música muy sensual, turbadora, incluso. Terminas envuelta en algo que ya no es sólo sonido: es tacto, como si la piel buscara vibrar con las notas y los instrumentos, como si la sangre circulara más lenta y se fuera concentrando toda en el mismo sitio, como si poco a poco se fuera reteniendo el aliento, se quedara en suspenso, hasta alcanzar el climax al mismo tiempo que la melodía se va elevando, para resolverse en ese gran estallido final.

Hoy han puesto varias versiones y microversiones del Bolero de Ravel en “Musica sobre la Marcha”. Unas más clásicas, otras más populares o festivas. Justo cuando llegaba a casa, empezaban a poner la de Benny Goodman. Un “Bolero” con swing que invita a mover el cuerpo y los pies para seguir el ritmo.

Me encontré bailando, suavemente al principio, desaforadamente, después. Veía mis evoluciones a través de las lunas del armario de la pared y me gustaba lo que veía. Me sentí bien, fuerte, flexible, con sentido del ritmo, disfrutando del baile, desinhibida… Abajo, me esperaban para comer, porque ya eran las 3,30 de la tarde. Cuando terminó el tema, bajé muy formalita, sin comentar el asunto. Fueron sólo dos o tres minutos. Quedé nueva.

P.D.
No era así como yo la bailaba, claro está. Pero os dejo una versión que marcó un hito. Coreografía de Maurice Bèjart. Primer bailarín, Jorge Donn. En el film "Les uns et les autres", de Claude Lelouch.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

¿Y a mí quién me rescata?

Yo hace tiempo que estoy secuestrada, tan secuestrada que bordeo los límites de la abducción. Me siento confinada en mis cuatro paredes (casi, en mi almario) por un gobierno que gobierna a golpe de encuesta, por una oposición que se apunta a un bombardeo con tal de sacar tajada, por unos empresarios que gozan de beneficios privativos pero socializan las pérdidas, por unos medios de comunicación cada vez más amarillentos… Sobre todo, me siento secuestrada por esa ola de papanatismo vociferante y exigente (y, paradójicamente, cómplice e interesado) que reclama solución expeditiva a algunos problemas puntuales, aunque hace la vista gorda ante problemas más acucientes (a veces, igual de trágicos), problemas de fondo, del día a día: mes tras mes, año tras año, toda una vida, y en muchas vidas.

(Hablo del Alakrana, sí. Pero no sólo.)

martes, 17 de noviembre de 2009

La vuelta al curro

Se acabó lo que se daba. Después de cuatro semanas de baja, mañana vuelvo al curro. He de reconocer que los últimos quince días han sido bastante agradables: levantarse a eso de las ocho y media, desayunar tranquilamente un capuccino estupendo -tengo una cafetera que los hace muy bien-, ducharse sin prisa, ir a rehabilitación, volver a casa a eso de las doce y media... Una vida ociosa, de rentista, de "dolce far niente", entretenida estudiando inglés, repasando música, leyendo acá y allá, viendo películas, hablando... Me gusta estar en casa, si es así.

Pero todo tiene un límite y esta mañana he pedido que me den el alta y he declinado la oferta del médico, de dejarlo para el lunes próximo ya que hasta el viernes no termino la rehabilitación.

Antes o después, hay que volver. Mejor hacerlo ya. Me esperan dos semanas de permanente irritación (el "síndrome de la vuelta al curro"). Meses de estar continuamente con la sensáción de no haber dormido lo suficiente. Y los sentimientos encontrados que provocan los trabajos y los compañeros, y sus diferentes fases. A ratos, estimulante; a ratos, aburrida; a ratos, odiosa.

¿Del esguince? Pues estoy todo lo bien que se puede estar a estas alturas. Ya sé yo que esto me estará dando la lata durante uno o dos meses más. Y también que hay un momento en que hay que empezar a moverse, porque se pierde más parada que en movimiento.

Esta mañana, el pie funcionaba bien; con el consabido dolor, pero bien. A medio día, con el alta ya firmada, tuve otra pequeña torcedura, en mi casa y en zapatillas: si hubiera llevado zapatos, no hubiera pasado. Es decir, que ya es mejor salir que quedarse.

¡Tengan cuidado ahí fuera!

sábado, 7 de noviembre de 2009

Punto de vista


Barrio Antiguo de Cáceres. Esta foto ilustraba la página de Octubre del calendario de Caja Duero que tengo en la cocina. Está tomada desde arriba, creando una perspectiva inédita para mí, acostumbrada a verla siempre desde abajo.

Durante todo el mes de octubre la he mirado de reojo,preguntándome desde dónde se ha tomado. Al principio pensé que desde la torre de los Golfines, pero ahora creo más probable que se hiciera desde el campanario de Santa María. Se admiten sugerencias.

En la imagen del calendario, la iglesia de la "Preciosa Sangre”, la de la fachada encalada, parece que está en el plano más bajo del terreno. En realidad, está a mitad de cota y a sus pies se abre, como trazada con plomada, la Plaza de San Jorge. La "Preciosa Sangre" es un edificio funámbulo que hace equilibrios sobre una cornisa.



Por estas calles he volado yo de chica, cuando más que correr levitaba cuesta abajo en zancadas ya imposibles. Recuerdo el vacío en el estómago cada vez que aprovechaba los escalones de la calle Compañía para impulsarme y saltar aún más lejos. Era mejor que los cacharros de la feria.

Pero ahora estábamos hablando de puntos de vista. Ya habrá tiempo para decir cuánto y por qué extraño yo tanto ese barrio.


Foto superior: Calendario 2009. Mes de Octubre. Caja Duero. (no consta autor). La luz es imponente.
Foto inferior: Una de las primeras que hice con la Coolpix, en las navidades 2008. El cielo, de pena.
No caben las comparaciones entre ambas, más allá del punto de vista.